El legajo número 318 del Archivo Municipal de Arahal, incluido en la serie Obras Municipales, contiene uno de los expedientes más interesantes de este fondo, concretamente el proyecto de construcción de la plaza de la corredera (entonces el Paseo de Alfonos XII). Esta obra se integra en otras tantas que tuvieron lugar durante el periodo del pacto político, una etapa marcada por el desarrollo de la localidad la paz política.
El expediente cuenta con una memoria de la obra, el presupuesto y, lo más interesante, un plano con la planta original de la plaza y las primeras farolas o «candelabros» que se instalaron. El coste total de la obra fueron 1.947,87 pesetas e incluía, además de la obra de la plaza, «el arreglo de las rasantes de las calles laterales del paseo». El encargado de redactar el proyecto fue Don Trinidad Soriano Hidalgo, arquitecto arahalense que realizó diversas obras publicas y de ingeniaria en la localidad, destacando la distribución de la tuberías del pueblo (Arahal fue uno de los primeros municipios de la provincia en contar con conducción de aguas) y la realización de un interesantísimo plano topográfico de Arahal con motivo de la conducción de aguas a la localidad).
El proyecto indicaba que «a distancia de veinte centímetros de su borde o muro se colocaran catorce asientos de hierro separados el uno del otro en doce metros y en los intermedios deben colocarse catorce arboles eligiéndose para ello el plátano oriental por su buen desarrollo y por ser de hoja perenne». También hace alusión a la instalación de los candelabros: «para su adorno y alumbrado deben adquirirse cuatro candelabros que se colocarán en los sitios que el plano indica, tres de ellos de cuatro luces y el central de siete». Destaca sobremanera la belleza del candelabro central «…será de siete luces para le centro del paseo y lo presupuestan con farolas en vez de bombas…».
El expediente también incluye el todo proceso de subasta pública para la realización de la obra y respectiva publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de Sevilla (Núm. 49, de 24 de agosto de 1895).
Además de la obra de la Plaza de la Corredera, el legajo 318 del Archivo Municipal conserva otro interesantísimo expediente, concretamente el de la contrucción de la Plaza de Abastos en la Plaza Vieja. El expediente data del año 1899 y se conserva en excelentes condiciones. El proyecto fue aprobado por el pleno del Ayuntamiento en sesión ordinaria el día 30 de julio de 1899. El alcalde de la localidad, Don Miguel Benjumea y Zayas, justificaba el proyecto de la siguiente manera: «…una de las necesidades más sentidas en esta población es la falta de un mercado de abastos a donde vayan todos los artículos de consumo y en el que puedan ser perfectamente vigilados haciendo eficaz los preceptos higiénicos y de policía tan recomendados por la leyes; que siendo al mismo tiempo uno de los deberes de los municipios la creación de esos centros por los beneficios que en general reportan a las poblaciones propone a la Corporación que por las comisiones de abastos, obras públicas y Policía Urbana se estudie un proyecto de plaza con sujección a las necesidades de la población y a los recursos del Ayuntamiento…».
El expediente incluye el acuerdo del Pleno, el proyecto, el presupuesto (el precio total de la obra fue 49.875 pesetas), el pliego de condiciones (establecidas en 28 puntos) y la adjudicación de la obra. Lo más destacable, una vez más, son los planos de la plaza. En ellos se muestra la planta, la fachada y las secciones de la obra así como el modelo de alcantarilla para la Plaza Vieja. El maestro de obras encargado de realizar el proyecto fue Don José Gutiérrez. El proyecto mostraba un edifico esquemático adaptado a la forma urbana que ocupaba y cuya ubicación llevó unos años después a poner en marcha el proceso de alineación de ese entorno urbano.
Resulta también muy interesante el informe de la Comisión de Hacienda en el que se establece «la tarifa de precios que debe regir para el cobro a los vendedores que concurren a aquella, haciéndo al mismo tiempo un avance de lo que el mercado puede producir al Ayuntamiento». Según los cálculos del informe, la plaza producirá diariamente «quince pesetas veinticinco céntimos o sea cinco mil quinientas sesetan y seis pesetas veinte y cinco céntimos».
También podemos encontrar el original del Boletín Oficial de la Provincia, número 79, de 30 de septiembre de 1899, en el que se saca a subasta pública las obras de construcción de la plaza. En el Pleno de 8 de octubre de 1899 se acordó conceder la obra a la Sociedad «La Constructora Arahalense».
Trinidad Soriano natural de Arahal, era el menor de los dos hijos varones del matrimonio formado por Fernando Soriano y Rosario Hidalgo.
Debido a la desahogada posición económica de sus padres se trasladaría, posiblemente, a Sevilla para cursar la Enseñanza Media. Una vez concluido el Bachillerato, decidió realizar estudios de Arquitectura. Para ello elige la ciudad de Barcelona, centro en la época de las nuevas tendencias europeas.
En efecto, el 2 de noviembre de 1878, parte desde Arahal con destino a Sevilla. El día 7, del referido mes y año, embarca en el vapor Andalucía con destino a la ciudad condal. Tras 9
días de viaje, el 16, del mismo mes y año, llega a Barcelona. En esta ciudad, cursa sus estudios en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Unos meses más tarde, durante este período de formación, fallece su padre.
Tras concluir sus estudios en Barcelona, en 1881, regresa a Andalucía y se instala en Sevilla, en la calle Espíritu Santo. No obstante poseyó casa en la calle Concepción de Huelva, al
actuar como arquitecto municipal hasta el 9 de noviembre.de 1891. De aquí que mantuviera contactos con los intelectuales onubenses del momento, como el pintor Antonio Matarredona.
Posiblemente estos contactos se establecieron al abrir Matarredona un gabinete «para practicar cuantos trabajos se les encarguen, tanto de delineación, como de copia y reproduccion de planos para obras públicas y particulares».
Y, además, conociera los edificios del momento, de fuerte impronta inglesa, tanto en esta capital como en Punta Umbría. De esta manera, paulatinamente, se inclinará en sus obras por estas fórmulas constructivas anglosajonas. Posteriormente, volverá a Barcelona y a otras capitales europeas. Esto se debió a su interés constante por conocer y estudiar las últimas tendencias arquitectónicas. Y, además, por su pertenencia al movimiento esperantista, del que fue pionero en Andalucía, organizando cursos de esperanto en la Sociedad Económica de
Amigos del País de Sevilla. Su fallecimiento se produce en Sevilla, el 9 de enero de 1920. Por entonces era vecino de la collación de San Vicente. Tras su óbito se realizó la partición de sus bienes, el 28 de diciembre de ese mismo año, ante el notario Emilio Muñoz Laina.
Fuente: José Luis Moreno (Archivo de Arahal)
Blog Un Paseo por Arahal.